viernes, 19 de agosto de 2011

¿Por qué no usé la rebeldía?





Siempre le reprocho a mis padres que me separaron de Juanqui, allá por aquellos años comienzos de los setenta y que hicieron que yo lo siga amando toda la vida sin poder estar con él.
 Pero muchas veces también me reprocho a mí misma mi falta de rebeldía, ¿Cómo es posible que con dieciseis años no haya llorado y gritado y pataleado y les haya hecho un enorme problema a mis padres para que por lo menos piensen un poco la situación y cambiarla para bien de todos? Lamentablemente también para eso tengo una respuesta reprochable a mis padres, sobre todo a mi mamá, aunque en algunas cosas como ésta los dos eran un bloque de cemento, ellos eran autoritarios, tomaban las decisiones sin consultar a los hijos, las decisiones familiares eran solamente suyas, no del grupo familiar como hice yo con mi marido y mis hijas. Además si yo hubiese hecho semejante berrinche lo único que hubiese logrado hubiese sido una enorme paliza porque mi mamá era de darlas por mucho menos, cuanto más hubiese sido por esa razón.
 Ayer me puse a mirar fotos de Mimo en la actualidad a través de facebook y veo qué hermosa familia formó, está grande también es cierto, pero está envejeciendo al lado del hombre que le conocí cuando tenía 22 y eran novios. Lito está también ya mayor, pero se los ve a los dos sonrientes junto a sus nietos. ¿Por qué no me dejaron a mí que yo tenga la oportunidad de que me pase lo mismo? ¿Por qué pensaron sólo en ellos? Mimo es una mujer triunfadora y famosa en su ciudad, su crecimiento fue tanto que es una artista reconocida en el medio como la mejor y hasta ha sido nombrada ciudadana ilustre de Resistencia.
 Yo no aspiraba a tanto, pero sí a poder estudiar en aquella zona y quedarme allá para siempre. Nadie puede estar seguro de nada en esta vida, pero las probabilidades de que continuara con Juan Carlos se hubiesen superados ampliamente, él vivió y estudió en la universidad en Resistencia, yo hubiese vivido allí y estudiado mi carrera en Corrientes que está enfrente, como lo hicieron y lo siguen haciendo todos los jóvenes de esa zona del país. Yo no digo que nos hubiésemos casado enseguida, no, ambos teníamos que terminar nuestras carreras y Juan Carlos demostró no ser muy proclive al casamiento por lo menos con la mujer que se casó ya que una noche antes de hacerlo cayó con una gastroenteritis galopante en terapia intensiva que si no vivía el padre que era médico quién sabe si se salvaba, pero de cualquier modo siempre, siempre las posibilidades de una vida juntos hubiese sido mayor y yo creo que aún con un noviazgo largo al final Juan Carlos se hubiese casado conmigo.
 O sea, que a pesar de querer pensar que yo con un ataque de rebeldía a la vida a la que me querían someter hubiese modificado las cosas, lo pienso bien y vuelvo al principio, fueron ellos, mis padres los que cambiaron mi futuro, como se presentaban las cosas... no tenían derecho.
 Mi soledad y mi tristeza actual y este amor que siento por ese hombre que está tan lejos y que tiene otra familia porque al fin hizo su vida y se casó y tiene hijos y por lo tanto no tiene tiempo para mí y hasta quizá, mejor dicho, seguramente, ya no tiene sentimientos y por eso no nos comunicamos, se la debo a ellos.