
Y sigo preguntándome, por qué lo hicieron? por qué mis padres se arrogaron el derecho de decidir mi futuro, de tomar las riendas de mi vida y no ayudar a que los hechos solos, produjeran las consecuencias de lo que vivía en esos momentos.
Porque soy conciente de que a lo mejor si no nos hubiesen separado, es muy probable que todo hubiese terminado en unos pocos meses y hoy sería sólo un bello recuerdo de mi adolescencia, pero ese corte tan abrupto, tan despiadado, tan sin minimizado, es lo que seguramente logró que este amor se fortaleciera y permaneciera en el tiempo tantos años.
El sentir del ser humano es así, siempre sigue amando aquello que no pudo lograr, lo que logra, quizás deshecha muy pronto.
Sí, ya sé, ya está, ya pasaron muchos años y mucha agua bajo el puente. Igualmente pudimos volver a vernos, estuvimos juntos en nuestra juventud, en nuestra incipiente madurez, clandestinamente por supuesto y sólo tres o cuatro veces y nada, hoy somos sólo algún mail perdido en la lista de bandeja de entrada. Porque ya a esa altura ninguno de los dos quizo deshacer todo lo que había hecho en tantos años de separación, había dos familias que proteger, hijos amados que cuidar, ninguno de los dos tomó esos encuentros como comienzo de un futuro juntos.
Todo lo que pasó entre nosotros al fin me duele mucho, a él no sé, formó su familia y la continúa, yo formé la mía pero se destrozó en pedacitos. Casi no queda nada. Aunque ya me acostumbré a la soledad, siempre pensaré qué hubiese sido de nosotros si hubiésemos podido realizar nuestro amor.
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